Los más viejos en este blog, y los fans de The Libertines, recordarán a Yeti. Para quien no sepa, Yeti fue el primer proyecto solista de John Hassall. Como todavía hay algunos que dirán, ¿quién?, John es el bajista de The Libertines, viviendo en la sombra de Pete y Carl, e incluso Gary, John es un músico bastante completo por si mismo, y si no recordemos la que probablemente es la mejor canción escrita por un Libertine lejos de la banda, Never Lose Your Sense of Wonder.
Ahora que The Libertines han regresado de manera definitiva, John ha decidido volver a aprovechar la situación y reactivar su carrera solista. Viviendo en estos días en Aarhus, Dinamarca, John ha empezado una banda con músicos locales, que lleva el nombre de John Hassall & The April Rainers. Hasta ahorita han lanzado dos singles, el primero el año pasado, llamado Given Time, y el más reciente Intercity 125. Todo esto precediendo a un disco, Wheels to Idyll, que saldrá a la venta a principios de marzo.
Hubo muchas dudas y pánico cuando The Libertines anunciaron que estaban grabando un nuevo disco. Una gira y conciertos estaba bien, ¿pero música nueva? ¿Cómo se compararía con lo que hicieron una década atrás? Sin embargo, con el primer minuto de Gunga Din, todas las dudas quedaron atrás. Bienvenidos de regreso.
Hay que darle su crédito a The Libertines. No solo han podido regresar con un disco bastante bueno después de tanto tiempo y tantos problemas, sino que no esconden sus demonios y en cambio los afrontan de manera directa, como en el video y letra de esta gran canción, segundo single del Anthems For Doomed Youth. Una canción clásica de la banda en la que Pete y Carl intercambian la voz, y John y Gary hacen que suenen como en sus mejores tiempos.